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Como hacer un horno artesano de barro |
Ante todo quiero agradecer la aportacion de
un lector anonimo del foro que nos ha enviado su
experiencia en la construccion de un horno artesano
de barro, aunque nos hubiera gustado saber su nombre por lo menos.
En primer lugar hay que elegir el tamaño del horno,
ya que los moldes prefabricados de barro refractario, conocidos como
de Pereruela, se fabrican en varias medidas. Estas son de diámetro
80, 90, 100 y 120 centímetros. Por motivos de peso y de dificultad
de fabricación, el precio va en aumento acorde con la medida.
En un horno de barro de 90 cm. de diámetro
caben perfectamente dos bandejas de cordero, suficiente para comer
ocho o diez personas que suele ser lo habitual en una celebración.
Dicho horno artesano o molde de horno cuesta
240 € y es el material básico de partida ya que sin él
es muy difícil (hay quien lo hace) construir la bóveda.
ELEGIR EL LUGAR PARA CONSTRUIR EL HORNO
Difícil cuestión la de elegir sitio para colocar el
horno de barro, pero si que hay una serie
de temas a tener en cuenta y que impiden ponerlo donde nos apetece.
Lo primero es elegir un sitio al abrigo del viento, si es en el interior
de un local hay que ponerle chimenea con lo que se complica la cosa
y hay que informarse muy bien de cómo hacerlo. Nosotros hemos
desistido de esa idea y está en la calle por lo que después
de ver que el viento dominante es del norte se ha elegido el sitio
con la puerta hacia el sur, en la parte de atrás de la casa.
También es conveniente que junto al horno
de barro a la hora de utilizarlo haya una sombra ya que este se
suele utilizar en verano y entre el calor del horno y el sol no hay
quien pare. Un hueco para la leña, algún sentón
o poyo corrido sirven de complemento para que todo marche bien. Alguna
cervecita fría mientras se quema la leña también
ayuda. |
CIMENTACION
Aunque parezca mentira, cuando terminemos el horno
artesano puede pesar en torno a 1.200 kilogramos motivo por el
cual hay que hacerle unos pequeños cimientos. Suponiendo el
horno de 90 cm. Hay que excavar una losa de unos diez cms. De espesor
con un poco mas de profundidad en los laterales (20 cms.) como si
fuera un catamarán de medidas 130x130 cm.
Esta disposición evita que se abran las paredes y se venga
abajo. Una vez realizada la excavación se rellena con hormigón
de 150 Kg. de cemento por metro cúbico de grava árido
de 20 (cinco de grava y una de cemento si lo haces en la hormigonera
de casa, ojo no os paséis con el agua) |
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PAREDES
Si ya sabéis el material del que queréis construirlas,
adelante. Si no lo tenéis decidido a lo mejor os ayuda saber
que si tenéis la casa
en algún pueblo o ciudad pequeña tiene que haber alguna
escombrera cercana de la que se puede extraer piedra suficiente, por
que se necesita realmente poca y algunos maderos procedentes de derribo,
completamente gratis. Estos maderos convienen que tengan alguna cara
plana. Con estos materiales el horno de leña
cobra un aspecto realmente rústico y algo se economiza. Si
vais a emplear algún otro tipo de material tened en cuenta
el peso del horno artesano (ni se os ocurra utilizar ladrillo hueco
doble) por lo menos macizo o bloque de hormigón (faconor o
similar). |
La altura de las paredes debe ser tal que una
vez terminado quede como la altura de una encimera de cocina (unos
85 cms.) por lo que si se pone madera como en las fotos solo hace
falta levantar las paredes unos 55 centímetros, ya que luego
hay que poner un madero encima del cual descansen los maderos transversales
que hacen de soporte al cajón que luego veremos, se rellena
de hormigón.
Tenemos pues 55 de pared, 10 de los durmientes, 10 de los transversales
y aprox. 15 del cajón para hormigonar, un total de 90. En caso
necesario la pared puede ser más pequeña (por ejemplo
si los maderos que hemos cogido del vertedero son más gordos).
Importante, si utilizáis madera como en las fotos, tened en
cuenta que la madera (los transversales) debe descansar siempre sobre
madera no sobre piedra o cemento directamente, por eso se pone un
madero tumbado y otros a lo ancho, todos ellos clavados entre si.
En el fondo hay que hacer una pared por dos motivos: el primero es
porque si no se hace no tiene nada que contrarreste el esfuerzo al
vuelco de todo el tinglado. El segundo es porque si no, con un fondo
de 130 no hay quien coja lo del fondo, ya que siempre se utiliza lo
de debajo para dejar algo (leña casi seguro).
Por ultimo indicar que siguiendo las técnicas habituales de
construcción hay que conseguir que las paredes queden sensiblemente
aplomadas y los maderos de base de la plataforma nivelados. Por cierto,
resulta bastante mas fácil jugar con la madera para nivelar
que con la piedra, por tanto no os importe alguna diferencia entre
las dos paredes en un principio, ya que luego con la madera se le
puede comer de un lado si y de otro no y se queda bien (estamos hablando
de diferencias de dos o tres centímetros).
REMATE DE LAS PAREDES LATERALES
Se pueden rematar colocando ladrillos de galleta entre los maderos.
BASE DE SOPORTE DEL HORNO
Volvemos a la escombrera para ver si hay unas cuantas tablas viejas
para confeccionar un entarimado, este debe ir encima de los maderos
y no importa que quede un poco cutre porque luego no se ve. Si es
importante que no queden huecos para que no se escape el hormigón
que luego pondremos, por lo que si quedan huecos podemos taparlos
con algún trozo de panel o cartón.
En los laterales de este entarimado hay que poner unas tablas, que
esta vez si que es conveniente que tengan buena pinta porque se ven
mucho, de manera que se forme un cajón de unos trece centímetros
de altura. Dentro de este cajón colocaremos un mallazo (de
3x20x20 es suficiente) y luego se hormigona igual que antes con hormigón
de 150 o de 175.
El asunto del mallazo, si tenéis que ir a comprarlo es un rollo,
literalmente hablando, ya que te lo suministran normalmente en trozos
más grandes, que enrollados no caben en el coche (así
que a pedir prestada una furgoneta). La otra solución, para
no pedir la furgoneta, es comprar varilla de acero de la de encofrar
de seis mm. de diámetro y que te la cortan en trozos de 120
cms. Estos si caben en el maletero y luego con alambre y unas tenazas
hacer la armadura dentro del cajón, Es mucho hierro pero no
hay que pedir la furgoneta. El hierro debe quedar envuelto completamente
en el hormigón y el espesor de este no debería ser menos
de 8 o 10 cms. ya que si no, el hierro no sirve más que para
que no se raje el hormigón, pero no lo hace trabajar correctamente.
Hay que dejar unos dos centímetros sin hormigón para
luego rematar la encimera.
COLOCACION DEL HORNO
Muy importante este apartado. Una vez fraguado el hormigón
de la base (tres o cuatro días) se puede colocar el horno encima.
Hay que tener en cuenta que el horno se va a poner a muy alta temperatura,
por lo que se dilata y se contrae bastante. Este movimiento de dilatación
y contracción no debe ser impedido bajo ningún concepto,
por lo tanto NO SE PUEDE SUJETAR CON CEMENTO
NI HORMIGONAR EL HORNO PORQUE SE REVIENTA.
Realizada esta salvedad, vamos a colocar el horno sobre una capa de
arena y ceniza de unos tres cms de espesor (puede ser más gorda
si lo necesitamos). La ceniza de la que hablamos tiene que estar muy
bien quemada, completamente libre de piedrecillas, clavos y trozos
de carbón. Lo mejor para conseguir esto es cribarla con una
criba fina, si no tenéis la podéis hacer con cuatro
listones y un trozo de tela mosquitera de esa verde que venden en
las ferreterías. De este modo queda una ceniza finísima
que hay que mezclar con arena mas o menos al 50% (sin agua, eh) se
extiende la mezcla y se nivela. Después con cuidado se coloca
el horno encima en la posición que nos parezca definitiva.
Conviene efectuar algún ensayo de cómo meter una bandeja
dentro, para ver si queda cerca o lejos ya que luego no se podrá
mover. Cuidado con la espalda al colocar el horno en su sitio, con
lo que pesa y el tamaño de la base hay que estirar los brazos
bastante. Mejor que os ayude alguien (mínimo tres personas).
COBERTURA CON BARRO DEL HORNO
Otra vez a la escombrera, esta vez a por barro. Cuando se derriba
una casa vieja, debajo de las tejas se solía colocar barro,
por tanto fijaos entre los escombros a ver si hay algún montón
de tejas revueltas con barro, intentad recuperar con paciencia el
barro lo más limpio de tejas que podáis. Si tenéis
hormigonera, mejor, si no os toca amasar el barro a mano, quitad las
piedras y trozos de teja que hayan podido quedar y cuando esté
bien amasado (sin grumos. Se necesita bastante agua porque parece
como si se la bebiera) empezar a cubrir el horno con una capa de dos
o tres centímetros mojando previamente el horno para que se
pegue bien.
Para que no se os tape el agujero de la puerta hay que cortar un trozo
de aglomerado de 19 mms. Un poco más grande que la puerta pero
siguiendo la forma de esta, de manera que nos sirva de molde y poder
llevar el barro hasta el. De esta manera cuando se seca el barro quitamos
el aglomerado y se nos queda el hueco a medida. Este trozo de aglomerado
conservadlo apartado porque luego nos servirá de molde para
dibujar la puerta en la chapa que utilicemos para puerta.
Por encima de esta primera capa de barro, sin esperar a que se seque,
hemos colocado trozos de baldosa antigua de barro, que se quedan pegados
como con pegamento, de este modo ganamos otros tres cms de espesor
de barro, que es de lo que se trata.
A continuación y de nuevo sin esperar a que se seque nada,
le volvemos a dar otra capa de barro. En total el barro utilizado
ha sido dos carretillas hasta arriba (dos hormigoneras de las pequeñas).
Después de mucho cavilar, y a la vista de que poner baldosas
en el sobre de la encimera nos complicaba mucho las cosas y el resultado
era dudoso nos hemos decidido a ejecutar la encimera con mortero de
cemento blanco con arena roja lo que le da un color crema muy agradecido.
REMATE DEL HORNO
Si el horno va a estar en la calle, sin tejadillo, hay que darle algo
encima que lo proteja. Como no sabemos como se comportan determinados
productos químicos para impermeabilizar y debido al uso alimentario
que se va a dar al horno, le hemos dado con una brocha gorda una lechada
de cemento blanco con un poco de arena roja para tapar las grietecillas
que le han salido. Después de varios meses de uso le tenemos
que volver a dar una segunda capa ya que se ha descascarillado en
algunos puntos.
LA PUERTA DEL HORNO
Muchas vueltas le hemos dado al tema, en la duda de si colocar una
puerta con bisagras. Incapaces de resolver el tema de una manera fiable,
nos hemos decantado por lo más sencillo, ya que nos ha dado
miedo el asunto del avance necesario para que la puerta esté
vertical. Esto dificulta el tiro del horno. Por lo tanto con el aglomerado
que a servido de molde para dar el barro sin tapar la puerta se copia
la figura sobre una chapa de hierro de 1 mm de espesor (galvanizado
o no dependiendo de lo que tengáis mas a mano), se pinta de
negro forja (oxirón o consolán) que hasta ahora a dado
buen resultado si bien no tardando habrá que darle una segunda
mano de pintura. Se le coloca un tirador de madera para no quemaros
y listo.
PRIMERA UTILIZACION DEL HORNO
Llegados a este punto hay que tener la paciencia que nosotros no hemos
tenido. Pensad en la cantidad de agua que habéis empleado para
amasar el barro e imaginad cuanto tiempo puede tardar eso en secarse.
Pues bien, tarda más, bastante más. Por este motivo
hay que esperar dos semanas para hacer el primer fuego dentro del
horno. ESTE PRIMER FUEGO DEBE SER MUY PEQUEÑO, CON CUATRO PAPELES
Y CUATRO PALITOS COMO LAPICEROS. Después de este primer fuego
progresivamente se pueden encender otros añadiendo algún
palito más, pero repito, paciencia, poco a poco. Notareis que
con poco fuego dentro, si colocáis la mano encima del horno
se calienta bastante rápido, esto es debido a que esta todavía
empapado de agua y el calor se transmite a través de esta,
incluso puede soltar algo de vapor por alguna grietecilla NO METER
MAS LEÑA EN ESTE CASO, dejarlo que se apague y la próxima
vez encenderlo y meter menos leña. Este proceso se debe repetir
hasta que no suelte vapor por ninguna grieta ni se caliente rápidamente
por fuera, si esto último sucede todavía tiene agua.
Para calentarse (templado) por fuera una vez seco puede tardar con
buen fuego dentro, cerca de una hora.
TEMPERATURA DEL HORNO
Ya que se trata de un horno rústico no parece muy propio utilizar
un pirómetro láser para saber a que temperatura se encuentra
por lo tanto y ante la falta de tan útil dispositivo procederemos
a encender la lumbre y nos dispondremos a esperar cuarenta minutos
metiendo palitos en el horno en tres o cuatro veces. Es mejor meter
palitos finos que no tarugos.
Al principio el horno se pone todo negro por dentro, a causa del humo,
pero después de ese tiempo se empieza a poner blanco, primero
por arriba y luego poco a poco va bajando. En función de lo
blanco que está se puede intuir con un poco de practica la
temperatura, si solo esta blanco por arriba el horno esta flojo, si
va por la mitad, medio y si va por abajo fuerte o muy fuerte. Se empujan
las ascuas al fondo con un hierro de atizar y adentro con el futuro
asado.
CONSEJOS
Dado que se trata de una obra durante la cual se van a emplear distintas
herramientas, no olvidéis los detalles de seguridad. Utilizar
calzado apropiado, guantes, etc. Ojo con las alargaderas de los enchufes
que no estén picadas. Si empleáis la radial para cortar
algo cuidado con los ojos que para eso están las gafas de protección.
Seguramente tendréis algún niño mirando, que
alguien lo vigile, hay momentos que es mejor parar la obra que seguir
allí con la criatura. En suma que esto es para pasar el rato,
no merece la pena accidentarse. Otra cosa importante, cuidado con
el hormigón, es extremadamente alcalino y en caso de contacto
prolongado con la piel provoca quemaduras que pueden ser muy serias.
No dejéis que suceda, protegeros y si es necesario lavaros
con abundante agua.
BUENA SUERTE Y BUEN ASADO, UN ABRAZO A TODOS |
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